El otro día me dejé caer en Tossa de Mar, un lugar con mucho encanto para ser visitado y que puede ser recordado por su ciudadela medieval y por sus patatas bravas.
Mientras que el primero es un monumento, lo segundo es un esperpento: Sin duda cobrar casi 5€ por una tapa de patatas refritas, secas y asquerosas está de moda porqué lo ocurrido en Tossa de Mar no es una excepción de dicha localidad, lo he vuelto a sufrir en múltiples cocinas de nuestro país (además el bar/restaurante que sirvieron las papas era un establecimiento recomendado por la guía Michelin!).
Pero hay más, porque donde no te las ponen chamuscada te las sirven de procedencia congelada. Y digo, COLLONS!! (Cojones en catalán). Ya ni pelar patatas? La única explicación que se me ocurre es que haya cocinas llenas de gente que piensa que trabajo es trabajo y que la vocación es ficción.
Pero por si acaso hay alguno que tenga vocación y no le han enseñado a freír patatas, allá van las instrucciones:
- Pelar las patatas (intentar no dejar mucha patata en la piel)
- Las cortas en dados, dependiendo del tamaño tardaran más en cocinarse, cubos de 3cm es un tamaño adecuado.
- Las fríes en aceite…
- Espolvoreas sal, a ser posible marina y yodada
- Añades la salsa (cada uno con su secreto)
- y ya está! no hay más… ah sí, las sirves!
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