Patatas bravas

El otro día me dejé caer en Tossa de Mar, un lugar con mucho encanto para ser visitado y que puede ser recordado por su ciudadela medieval y por sus patatas bravas.

Mientras que el primero es un monumento, lo segundo es un esperpento: Sin duda cobrar casi 5€ por una tapa de patatas refritas, secas y asquerosas está de moda porqué lo ocurrido en Tossa de Mar no es una excepción de dicha localidad, lo he vuelto a sufrir en múltiples cocinas de nuestro país (además el bar/restaurante que sirvieron las papas era un establecimiento recomendado por la guía Michelin!).

Pero hay más, porque donde no te las ponen chamuscada te las sirven de procedencia congelada. Y digo, COLLONS!! (Cojones en catalán). Ya ni pelar patatas? La única explicación que se me ocurre es que haya cocinas llenas de gente que piensa que trabajo es trabajo y que la vocación es ficción.

Pero por si acaso hay alguno que tenga vocación y no le han enseñado a freír patatas, allá van las instrucciones:

  1. Pelar las patatas (intentar no dejar mucha patata en la piel)
  2. Las cortas en dados, dependiendo del tamaño tardaran más en cocinarse, cubos de 3cm es un tamaño adecuado.
  3. Las fríes en aceite…
  4. Espolvoreas sal, a ser posible marina y yodada
  5. Añades la salsa (cada uno con su secreto)
  6. y ya está! no hay más… ah sí, las sirves!

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